Etiquetas

Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Notas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Notas. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de octubre de 2022

Isamito, Aljapone

Isamu Kato es un pibe japones hincha de Boca Junior y fan del alfajor Jorgito. Toma mate con Yerba Playadito, come Palitos de la Selva, hace empanadas y asado en el pais nipon. Ahora lanza su propio alfajor "Jorgito" japonizado, "Isamito, Aljapone"; Dorayaki con Dulce de Leche.

https://html.co.jp/isamilanga

lunes, 3 de febrero de 2020

Macarons (macarrón)

El macarrón (del francés macaron, y este a su vez del italiano maccarone) es un tipo de galleta tradicional francesa hecho de clara de huevo, almendra molida, azúcar glas y azúcar. De origen italiano, el dulce se dio a conocer en el siglo XVI, surgiendo del horno del pastelero de la corte francesa como cúpulas redondas con base plana, y en el siglo XIX se empezaron a unir de dos en dos con un relleno entre medio. Los macarons se hacen de una amplia variedad de sabores, según la confitería y la época del año.

Los macarons actuales son pastelitos hechos de dos galletas y una crema o ganache entre ambas, y no deben confundirse con los dulces de nombre parecido llamados macaroons, que son dulces densos hechos con almendra y clara de huevo o con una pasta de almendra gruesa.

El término 'macaron' o 'macarrón' deriva de la palabra italiana maccarone en el italiano de Sicilia, que en el siglo XV designaba una pasta seca en forma de bolitas, parecido al moghrabieh de Oriente Medio.

Antes del siglo XVI, el macaron se confunde con la forma maccarone, su antepasado lingüístico, que designaba diversos tipos de pasta seca cocida en un líquido. De ahí que a veces surja la dificultad de saber a qué producto se refieren las fuentes históricas. El macaron como pasta dulce hecha a base de almendra apareció en la Edad Media, diversificándose hasta alcanzar nuevas formas y nuevos sabores.

Oriundo de Italia, el macaron pasó a Francia en el Renacimiento, cuando la reina Catalina de Médici mandó ofrecer maccarone a los convites de la boda del duque de Joyeuse en París en 1581. Este habría llevado la receta al pueblo de Joyeuse, en el actual departamento francés de Ardèche, donde se sigue confeccionando bajo el nombre de «macaron de Joyeuse».

El macaron en el diccionario enciclopédico
de Albert Seigneurie, publicado en París en 1904.
Extraña que Nostradamus no hiciera mención del dulce en su Traité des Fardements et Confitures, publicado en 1552. Si bien lo cita el insigne Rabelais en su obra Le Quart Livre, publicado el mismo año, su origen sigue siendo un misterio.

Algunos textos recogen una receta parecida que se extendió con el nombre de ghouryeba o ghriba por la región de Marrakech en época del sultán almorávide Yusuf ibn Tašufin. La misma receta aparece en Siria en el siglo XV bajo el nombre de louzieh.

Al principio este dulce constaba de una única cara, y varias ciudades francesas pretenden que nació dentro de sus muros y múltiples leyendas se crearon alrededor de este dulce a base de almendra, azúcar y clara de huevo, crujiente por fuera y blando por dentro.

Algunos afirman que este ‘ombligo del monje’ (Larousse Gastronomique) fue creado en 791 en un convento cerca de Cormery, otros dicen que Catalina de Médicis lo llevó desde Italia. La primera receta de macaron figura en una obra que se remonta a principios del siglo XVII.

En el País Vasco francés, el macaron apareció en San Juan de Luz gracias a la iniciativa de un pastelero, Adam, que regaló algunos a Luis XIV por su boda en 1660. Desde entonces, los descendientes del pastelero perpetúan la tradición. En la misma época, los maestros cocineros de la familia Dalloyau, cuyos descendientes fundarían en 1802 la casa gastronómica del mismo nombre, sirvieron macarons a la realeza de la entonces gobernante casa de Borbón en la corte versallesca, hasta la Revolución Francesa.

En Lorena, el macaron apareció bajo los auspicios de las Señoras del Santo Sacramento, con una receta que se ha mantenido secreta desde el siglo XVIII. La receta de los macarons de Boulay, fiel a la receta original, surgió en 1854. Estos manjares se caracterizan por una costra crujiente y un interior cremoso.

En la década de 1830 los macarons ya se servían de dos en dos con un relleno de mermeladas, licores y especias. El macaron popular en la actualidad es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Belleville. A continuación, se dio a conocer al público gracias a dos establecimientos: el salón de té Pons del Barrio Latino de París, que ya no existe, y la famosa casa Ladurée, que a partir de mediados del siglo XX les dio un tono pastel u otro para diferenciarlos en función de su sabor. El macaron tal y como se conoce en la actualidad fue inventado por esa misma pastelería, que también introdujo la noción de «macarons del tiempo» para referirse a aquellos que están a la venta durante tres meses.

El macaron se ha confundido con frecuencia con el mazapán, dulce de almendra que difiere del macaron actual y pasado tanto por las proporciones de sus ingredientes, como por su sabor y su forma.

Su forma actual azucarada y sabrosa poco tiene que ver con los macarons de Lorena, que saben a almendra y tienen una costra crujiente y un interior cremoso.

Hoy, los macarons franceses se exportan y se elaboran en todo el mundo: se encuentran en Nueva York, Berlín, Tokio, Londres y América Latina.

A finales de la década 2000, aparecen macarons cuyos rellenos tienen un olor diferente a la masa:8 de melocotón-rosa, lima-albahaca, praliné-yuzu, café-spekulatius, pera-naranja, etcétera.

Una variante del macaron llamada makoron, que sustituye el cacahuete molido por almendra molida y se condimenta al estilo de los wagashi (se elabora principalmente con mochi -pastel de arroz glutinoso-, anko -pasta endulzada de judías azuki- y fruta.), está ampliamente disponible en Sendai (Japón).

Luxemburgerli de frambuesa
La Confiserie Sprüngli de Zúrich, en Suiza, vende luxemburgerli, que es parecido al macaron pero algo más pequeño y esponjoso. Consiste en dos galletas a base de azúcar con un relleno de crema en el centro. La diferencia entre macaron y luxemburgerli es que este último es más ligero y tiene una consistencia más vaporosa. Cada galleta tiene unos 2,5 cm de diámetro.

Se fabrican de muchos sabores: vainilla, chocolate, stracciatella, caramelo, avellana, champán, amaretto, castaña, mocha, canela, limón, mandarina o frambuesa. Algunos de los sabores de fruta están disponibles solo en temporada. Se conservan unos 3–5 días solamente, y deben mantenerse refrigerados.

Los luxemburgerli fueron ‘inventados’ por la repostera Camille Studer, quien llevó la receta a Zúrich tras confeccionarlos originalmente en una confitería luxemburguesa (Confiserie Namur) en 1957. Allí fue refinada la receta para un concurso de confitería. El nombre procede del apodo que un colega puso a Studer, cuya familia era oriunda de Luxemburgo. El nombre original, Baiser de Mousse (‘beso de espuma’ en francés), no resultaba apropiado para la nueva creación y se denominó Gebäck des Luxemburgers (‘galleta de luxemburgueses’), que en dialecto germanosuizo acabó en luxemburgerli (‘pequeños luxemburgueses’).


Ingredientes
  • 135 g de azúcar glas
  • 135 g de almendras molidas
  • 100 g de claras de huevo
  • 135 g de azúcar en polvo
Preparación
  1. Muela y tamice las almendras y el azúcar glas en partes iguales (Tant Pour Tant, TPT).
  2. Batir la clara de huevo a velocidad media hasta que esté espumosa.
  3. Agregue el azúcar en tercios, batiendo hasta que se incorpore cada adición.
  4. Batir en alto hasta que el merengue alcance la etapa de pico rígido.
  5. Incorporar el "tant pour tant" en el merengue (tamizando).
  6. Con ayuda de una manga disponer redondelas sobre un papel pergamino en rondas de 1 pulgada (2,5 centimetros).
  7. Dejar reposar 1-2 horas.
  8. Hornee a 150C / 300F por 12min.
  9. Dejar enfriar antes de retirar del pergamino, emparejar macarons del mismo tamaño y rellenar (con, por ejemplo, ganache).

viernes, 31 de enero de 2020

Teoría de los macarons

Una de las elaboraciones de pastelería que mas quebraderos dan a los que intentamos elaborarlos en casa son los macarons. Los macarons es la combinación de un merengue con una carga de frutos secos ( almendra, nueces, avellanas, pistachos, etc ). Una de las premisas que tenemos que tener en cuenta es evitar la perfección del macarons cuando comenzamos, pues aunque a nosotros nos parezcan que no están muy bien, seguro que están súper ricos, y os aseguro que en un inmenso numero de pastelerías y confiterías en Francia, no tienen ese acabado perfecto que andamos buscando pero sin embargo están deliciosos.
Para conocer este preparado debemos conocer una de sus bases: el merengue. Los macarons pueden elaborarse con distintos merengues: el francés ( claras batidas a temperatura ambiente a las que se les agrega una cantidad de azúcar), el italiano ( un merengue al que se le ha adicionado un almíbar entre 112ºC a 118ºC ), el suizo ( se atemperan las claras junto con el azúcar al baño maría sin sobrepasar los 60ºC para evitar la desnaturalización de las proteínas de las claras del huevo y se espuman templadas ), el japonés ( un merengue con una carga de almendra molida y un espesante tipo maicena )….Como veis tenemos numerosas combinaciones, tan solo es elegir a la que mejor se adapte a nosotros. Pero veamos los distintos elementos que conforman un macaron !!
LAS CLARAS DE HUEVO, LAS PROTEINAS Y LAS GLOBULINAS
Normalmente usamos el merengue francés y el italiano para realizar los macarons, pero cualquiera de los anteriores serían también válidos. Pero ¿ que problemas podemos encontrar a la hora de realizar un merengue ? Pues mirad, para ver los problemas que nos podemos encontrar cuando lo elaboremos, debemos ir al centro del producto, las claras y estudiar de que están compuestas y como interactúan con la temperatura, el batido, los ácidos…. Mirad, la clara de huevos es un líquido formado fundamentalmente por proteínas y posee un PH básico, es decir oscila entre un PH 8 a 8,2. De todas las proteínas que conforman la clara, solo unas, las globulinas, tienen una capacidad de unirse cuando las batimos y de retener las burbujas de aire cuando las levantamos con una varilla. Estas proteínas, las globulinas, tienen una cualidad, que poseen una carga negativa. Cuando batimos unas claras de huevo tal cual, sin nada, sin azúcar, sin sal, ni nada, las globulinas tienden a unirse, captan burbujas de aire y terminan formando una espuma mas o menos densa. Pero yo creo que a todos nos ha pasado que si las dejamos reposando una horita, al final vemos que en la parte de abajo de nuestro recipiente, se empieza a formar un líquido que no es otra cosa que la clara de huevo. Pues bien, esto es totalmente normal, ya que las proteínas al unirse por el batido tienden a repelerse como se repelen dos imanes del mismo polo. Para evitar este fenómeno físico, utilizamos una sal , cloruro sódico ( sal ), crémor tártaro ( sal que se  deposita en forma de posos en los barriles de fermentación del vino procedente del zumo de la uva ), zumo de limón ( ácido cítrico ), vinagre ( ácido acético )…. Esta incorporación del ácido hace que el líquido ( la clara ) se vuelva ácida, cambia su PH y la carga de las globulinas se pierde evitando así el efecto de REPELENCIA  permaneciendo estables. Como dato curioso, hace siglos se usaban vasijas de cobre. Los que hemos estudiado química sabemos que el material cobre posee dos protones ( 2 cargas positivas ) de forma que cuando se baten claras de huevo en este tipo de vasijas, las cargas positivas del cobre neutralizan las negativas de las globulinas dotándolas de estabilidad. Es en este caso que no tendremos que adicionar una sal ó ácido para estabilizarlas. Hoy en día a nivel industrial no se permite el uso del cobre. Así que siempre que levantemos unas claras necesitaremos una sal ó ácido para estabilizarlas ( sal, crémor tártaro, zumo de limón, ácido málico ó cítrico, etc )
CLARAS ENVEJECIDAS, CLARAS PASTEURIZADAS Y CLARAS DESHIDRATADAS
Muchas veces hemos leído distintas recetas con claras de distinta procedencia. Lo básico para cualquier merengue es tener unas claras que estén más o menos envejecidas o lo que viene a ser lo mismo deshidratadas. Es verdad que podremos realizar un merengue con una clara recién sacada del huevo, pero es infinitamente mejor si está ligeramente deshidratada. Para ello tan solo hay que sacar las claras del huevo, dejarlas varios días en un recipiente semi tapado en la nevera y estarán listas. La explicación física es muy sencilla, cuanto más carga de agua tengan las claras, más les costará a las globulinas unirse, pues tienen más peso, y el agua ( que es peso ) terminará haciendo reventar las burbujitas. Podemos usar las claras pasteurizadas sin ningún tipo de problema, ya que este tipo de claras están sometidas a un proceso de pasteurización que consiste en llevarlas a una temperatura que ronda los 60ºC durante unos minutos para eliminar cualquier traza bacteriológica. Este tipo de claras poseen las mismas proteínas aunque a veces pierden algo de propiedades pues pueden haberse desnaturalizado si en el proceso de pasteurización se superan los 65ºC ( recordad cuando freímos un huevo como la clara se vuelve blanca, a ese efecto visual le llamamos desnaturalización ). Por otro lado este tipo de claras las pasteurizadas están ligeramente deshidratadas por el proceso de temperatura a las que han sido sometidas, así que genial!!!
También encontramos las claras en polvo deshidratas. No se trata mas que claras pasteurizadas que se han deshidratado de forma industrial. Este tipo de claras suelen venir acompañadas de un montón de productos extras como almidones ( que evitan la humedad ), sales  ácidas ( que estabilizan las claras cuando agreguemos agua ), emulsionantes, azucares, etc. Este tipo de claras podemos usarlas sin problema para realizar merengues, pero al agregar la parte líquida volveremos a hidratarlas empeorando el buen resultado del merengue. En el caso del macaron a mi no me ha dado muy buen resultado pero se pueden hacer igualmente


BACTERIA DE LA SALMONELLA
TEMPERATURA DE LAS CLARAS PARA REALIZAR UN MERENGUE
La temperatura es básica a la hora de espumar unas claras. A nivel físico es normal, las globulinas no tienen la misma forma cuando están frías a cuando están a temperatura ambiente. Estas proteínas tienen forma de muelle y a menos temperatura estos muelles están encogidos, retraídos, con lo que al batirlos les costará un montón estirarse y unirse con las otras globulinas para capturar las burbujas de aire. Y al contrario, a mas temperatura estos muelles se volverán más elásticos y extensibles facilitando su unión y aumentando la capacidad de capturar estas burbujitas de aire. Por eso el merengue suizo es tan efectivo, porque las claras las atemperamos al baño maría sin superar los 60ºC, las proteínas están completamente estiradas y cuando las batimos se espuman de la mejor forma posible.
Cuando realizamos un merengue italiano ( incorporamos una carga de almíbar entre 112ºC a 118ºC a las claras que ya están espumadas ), cabe la posibilidad de desnaturalizar las proteínas. Para evitar este efecto debemos incorporarlo poco a poco sin dejar de batir, ya que con el batido incorporamos aire y éste le hará bajar la temperatura del almíbar sin que sufran las globulinas. Con este sistema obtenemos un doble beneficio, por un lado eliminamos cualquier riesgo bacteriológico ( a 60ºC pasteurizamos ) y damos cierta temperatura para que las proteínas se liguen a la perfección
BATIDO DEL MERENGUE
Otra fase importantes a la hora de realizar un merengue, es el batido. Muchos de los fracasos del macaron es la batida incorrecta de las claras. Cuando realizamos la primera batida, además de incorporar una sal ácida ( sal, crémor tártaro, etc ) o ácido ( limón, vinagre etc ) es incorporar de forma suave las burbujas de aire. Tenemos una mala costumbre de batir de forma enérgica las claras al inicio, lo que es un error pues el tamaño de las burbujas que incorporamos serán de un tamaño descomunal lo que no es bueno, pues a mayor tamaño de burbuja, menor resistencia, se rompen con mayor facilidad. Curiosamente las burbujas de aire más pequeñas son infinitamente más resistentes, lo que nos ayudará a subir nuestro merengue de forma mas homogénea. Cuando levantemos unas claras id despacio, a velocidad muy baja hasta que veamos que empieza a espumar ( nos llevará de 5 a 8 minutos, un rollo, pero es así como hay que hacerlo ) y en este momento aumentaremos la velocidad, pero velocidad media NUNCA ALTA. De esta forma cuando incorporemos nuestra carga ( harina de almendra, de nueces, de pistachos, almibares, etc ) no se romperán las burbujitas, obteniendo un conjunto homogéneo y aireado.
Por otro lado, hay un punto máximo de batida en ciertos merengues como el francés. Otra idea que tenemos es batir durante mucho tiempo porque pensamos que cuanto mas tiempo batamos mejor me quedará el merengue. También es un error. El merengue francés estará listo cuando veamos que quedan picos al levantar la varilla y esté brillante. Una vez alcanzado este punto no debemos seguir batiendo pues produciríamos el efecto contrario, las globulinas están muy estiradas y empiezan a romperse dejando escapar el aire.
MACARONAGE
Otra etapa crucial cuando realicemos un macaron es lo que en Francia se llama el macaronage. Consiste en agregar la carga de frutos secos con el merengue ( francés, italiano, suizo…) y debe realizarse con mucho mimo, realizando movimientos envolventes hasta integrar. Debemos incorporar una parte del merengue sobre la carga y mezclar con movimientos envolventes, luego otro poquito y mezclar con movimientos envolventes, otro poquito y mezclar…. Nuestra mezcla debe  estar perfectamente integrada pero sin estar demasiado trabajada, pues si nos excedemos perderemos las burbujas de aire que hemos incorporado en nuestra batida. Lo ideal es que al décimo  movimiento envolvente nuestra mezcla esté lista ( aunque esto no es una regla ). El punto exacto lo tendríamos cuando cogemos una cierta cantidad de masa con la espátula y al dejarla caer le costara un poco.
COLORANTES Y EL HORNEADO
Uno de los detalles que más enamoran al consumidor de macarons son sus colores vivos que incitan a su consumo y hacen adivinar de que puede ser su relleno. Los colorantes alimentarios son algo caprichosos y sufren mucho con la temperatura y el tiempo prolongado del horneado. Yo suelo usar colorante en polvo pues evitan incorporar líquido a las claras ( lo que le ayudará a las proteínas a ligarse mejor ) y suelen comportarse mejor durante el horneado. No obstante dependen de las marcas. Hay colorantes en gel con una pigmentación muy buena y estable que soportan genial el horneado. Lo que es muy interesante es que estos pigmentos no suelen soportar temperaturas superiores a 165ºC durante mucho tiempo. Por eso vais a ver que los macarons ( entre otras razones ) se hornean entre 90ºC a 160ºC como máximo.
Un buen momento para agregar los colorantes, es cuando estemos acabando nuestro merengue. Al tener una textura húmeda resultará más fácil que si los agregamos al final, durante el macaronage
COQUILLE LISA Y BRILLANTE
La coquille es la parte de arriba del macaron, la concha ( traducción ) y ésta obsesiona a muchísimas personas. Como os dije al inicio del POST, cuando empecéis a elaborarlos, no debéis obsesionaros, debéis ir cogiendo soltura con los merengues, con el macaronage y otros detalles muy importantes. No obstante una coquille lisa y brillante es mucho más atractiva que una rugosa. Para obtener una coquille lisa tan solo hay que tener en cuenta que debemos usar un polvo de almendra muy fino y seco. A mi me gusta mucho la almendra molida del MERCADONA porque es muy poco grasa y queda genial. Aunque también podéis picar la almendra entera junto con el azúcar glass hasta que quede una harina fina. En este caso no hacerlo de forma continua ni por mucho tiempo ya que podrían salir los aceites esencailes de la almendra y nos quedaría un conjunto graso. Para ello cuando realicemos el ” TANT POUR TANT ” ( la mezcla inicial en la que mezclamos azúcar en polvo y la almendra ), debemos pasarlo varios segundos varias veces por un robot procesador, para terminar de reducir al máximo las partículas de la carga. Debemos prestar máxima atención a esta etapa, pues los frutos secos al someterles al efecto de las aspas, y por tanto a la fricción ( produce calor ), podrían engrasar el conjunto empeorando nuestro ” TAN POUR TANT “. ¿ Y que le suceden a las burbujitas cuando le metemos una carga con mucho peso ? Pues el aceite someterá de peso a las burbujas de aire terminándolas por romper. Así que en esta fase PRECAUCIÓN!!
Una vez lista nuestra harina de frutos secos y azúcar en polvo ( TANT POUR TANT ) es imperativo la tamización. Para ello cuando más fino sea nuestro colador, más fina será nuestra coquille. Yo uso uno muy fino, y me ayudo muchas veces con las yemas de los dedos al tamizado.
PRESECADO ANTES DEL HORNEADO O CROUTAGE ( COSTRADO )
Otra de las etapas que nos cuesta es entender porque se secan los macarons ligeramente antes de hornearlos. Cuando hayamos colocado nuestros macarons sobre la bandeja del horno ( con papel sulfurizado o tapete de horno ), debemos romper las burbujas grandes que puedan haber en el interior para evitar que éstas durante el horneado nos deformen las piezas. Para ello dejaríamos caer varias veces la bandeja sobre la mesa para romperlas. Realización del presecado. Esta etapa es crucial para que nuestros macarons no se nos abran por la parte de arriba. La coquille debe estar ligeramente seca, es normal, sino lo estuviera durante el horneado las burbujas de aire se escaparían por arriba, formando agujeros y dejando escapar el gas. Resultado unos macarons sin volumen y con apariencia de queso gruyère. El tiempo de presecado varía si es invierno o verano, si vivimos en una zona húmeda o zona seca. Por ello los tiempos pueden variar entre 30 minutos en verano en una zona seca a 1 hora en una zona más húmeda. No podemos excedernos tampoco con el secado pues lo que en principio resulta un beneficio podría tener el efecto contrario y nuestros macarons crecerían pero con un  pie muy alto y una coquille muy recta ( sin forma de semiesfera ). Es normal, si la coquille se ha quedado muy seca, el aire tiende a escaparse por los puntos de fuga mas tiernos, o sea por el pie. Resultado un pie muy alto, una coquille muy plana lo que tampoco es correcto
Por ello cuando tengamos nuestra bandeja lista, colocaremos los macarons en la zona mas templada y seca de nuestra casa. Para saber cual es el punto optimo de presecado, tan sólo basta tocar ligermanete con la yema de un dedo la coquille y si no se pega están listos para el horneado.
HORNEADO
Otra parte crítica en la elaboración de los macarons es el horneado. Mirad, cuando hablamos de horneado en esta elaboración, no nos referimos a hornear, sino a SECAR O TERMINAR DE DESHIDRATAR el macaron. Tenemos que tenerlo claro porque sino no entenderemos que es un merengue en sí. El horno es muy importante y debemos usarlo como un aparato para secar, exclusivamente. Cuando hacemos un merengue en el horno, solemos ponerlo a baja temperatura durante mucho tiempo ( 1 1/4 horas  a 1 1/2 horas ). Cuando hacemos los merengues secos, lo que hacemos es secarlos a unos 100ºC a 110ºC durante un tiempo muy largo. Pero ¿ Que ocurre dentro de nuestro merengue cuando los metemos en el horno ? Hay un fenómeno que se denominamos coalescencia. Este fenómeno hace que a medida que sube la temperatura, los gases que forman nuestras burbujitas de aire ( CO2, nitrógeno, etc ) aumente de tamaño, empiezan a expandirse, uniéndose unas burbujitas con otras formando otras de mayor tamaño. Es como cuando inflamos un globo, le metemos una fuente de calor y éste hace que los gases empiecen a extenderse por la diferencia de presión, haciendo aumentar el globo de volumen y terminando por flotar. Pues dentro del merengue pasaría lo mismo. Empezarían a crecer aumentándonos el volumen del macarons. Por otro lado dentro del horno, el vapor proveniente del liquido del merengue empezará a evaporarse generando el efecto sauna. Por ello es importante  abrir la puerta del horno unas cuantas veces para bajar la humedad relativa del horneado. Así obtendremos unos merengues secos y perfectos.
El tiempo de horneado de los macarons varían mucho, dependiendo de la temperatura que usemos para su deshidratación y del tamaño de la pieza. Si decidimos usar una temperatura baja ( 90ºC ), nuestro secado puede prolongarse hasta 60 minutos. Pero por el contrario si horneamos a 150ºC nuestro secado se puede prolongar unos 15 a 17 minutos. A más temperatura  corremos el riesgo de estropear el color del macarons, de quemarlo pero eso sí el secado será más corto. A mi personalmente me gusta hornearlos entre 145ºC a 150ªc durante unos 15 a 17 minutos ( depende del tamaño de la pieza ).
Sin embargo el encontrar el punto exacto es complicado. Si hemos hecho todas las piezas de igual tamaño y nuestro horno calienta por igual por cada rinconcito ( es importante que chequeéis el temperatura con un termómetro de vez en cuando ), pasado el tiempo suelo usar una pequeña espátula y pasarla por debajo de un macarons para ver si se despega ligeramente. No es al 100% efectivo pero vale de guía. Si se nos pega ligeramente al papel de horno les faltarán un par de minutos más. Lo importante es no pasarnos de horneado pues se nos secarán ( aunque a mi nunca me ha pasado ).
Y por último ¿ aire o resistencia arriba o abajo ? Mirad cada horno es un mundo y esto no vale de regla general. Yo he realizado macarons con aire y éste le ayuda a secarse pero también existe el riesgo que si el flujo de aire es muy fuerte los tumbe. Por otro lado cuando horneemos con aire debemos bajar unos grados para ajustarlo a la receta. A mi me gusta hornearlos sin aire con la resistencia arriba y abajo y la bandeja por debajo del centro de mi horno. No obstante cada horno es distinto y debéis hacer varias pruebas de temperatura.
Una vez los macarons estén secados, los sacaremos y despegaremos con cuidado cuando estén templados. Veréis que hay varias técnicas para enfriar la temperatura de la bandeja una vez sacada del horno ( pulverizar con agua por debajo del tapete de silicona sería una de ellas  ). Yo no lo hago y se despegan genial. Los colocamos en una rejilla y dejamos reposar un par de horas. Los macarons debemos dejarlos un día para que se asienten dentro de un túper y al día siguiente se rellenan
UN MACARONS PERFECTO ES AQUEL QUE TIENE UN PIE ACEPTABLE, UNA COQUILLE BRILLANTE Y ALGO ABOMBADA Y UN INTERIOR JUGOSO
Aunque hay muchos tecnicismos, la repostería es química y mucha física y es interesante saber que ocurre en cada elaboración. Así podremos entender que errores hemos cometido.
No busquéis la perfección a la hora de hacer este básico de pastelería. Solo la práctica os hará conseguir piezas cada vez más perfectas

miércoles, 29 de enero de 2020

Moon Pie, el alfajor de los Estados Unidos y las galletas Graham

Moon Pie
Moon Pie y RC Cola
Moon Pie, pastel de luna, es una confección estadounidense, popular en gran parte de los Estados Unidos, que consiste en dos galletas redondas de galletas Graham , con relleno de malvavisco en el centro, bañadas en una capa con sabor. El bocadillo se asocia a menudo con la cocina del sur de Estados Unidos, donde tradicionalmente están acompañados por una  Royal Crown Cola. Hoy en día, estos pie están hechas por Chattanooga Bakery, Inc. en Chattanooga, Tennessee .
El pastel tradicional tiene aproximadamente 4 pulgadas (10 centímetros) de diámetro. Existe una versión más pequeña (mini pastel de luna) que tiene aproximadamente la mitad del tamaño, y un pastel de luna de dos pisos del diámetro tradicional presenta una tercera galleta y una capa auxiliar de malvavisco. Los cinco sabores principales son el chocolate, la vainilla, el plátano, la fresa y el caramelo salado. La naranja y el coco hacen apariciones estacionales durante la temporada de desfiles de Mardi Gras.
Los pasteles de luna se han hecho diariamente en la panadería Chattanooga desde el inicio de la marca el 29 de abril de 1917. Earl Mitchell Junior dijo que a su padre se le ocurrió la idea de los pasteles de luna cuando le preguntó a un minero del carbón de Kentucky qué tipo de bocadillo le gustaría comer , y el minero pidió algo con galleta Graham y malvavisco. El folklore popular, repetido y alentado por la propia panadería Chattanooga, afirma que el minero pidió que la merienda fuera "tan grande como la luna", que inspiró el nombre "pastel de luna".
Hay una costumbre para comer pasteles de luna con RC Cola , aunque el origen de esto es desconocido. Es probable que sus precios económicos, combinados con su tamaño de porción más grande, contribuyan a establecer esta combinación como el "almuerzo del trabajador". La popularidad de esta combinación se celebró en una canción popular de la década de 1950, por Big Bill Lister , "Gimmee an RC Cola and Moon Moon". En 1973, NRBQ tuvo un éxito menor con la canción "An RC Cola and a Moon Pie".

Un pastel de luna de dos pisos dividido por la mitad.

¿Galletas Graham?

Corteza de galletas graham - Base para tarta
La galleta Graham es dulce, con sabor a canela hecha con harina de Graham. La harina de Graham lleva el nombre de Sylvester Graham (1794–1851), uno de los primeros defensores de la reforma dietética. Graham despreciaba el descarte de nutrientes como el germen y el salvado al hacer harina para pan blanco , y creía que usar todo el grano en la molienda de harina y hornear pan era un remedio para la mala salud de sus compatriotas estadounidenses durante Cambios en la dieta provocados por la Revolución Industrial.
La harina de Graham es un tipo de harina de trigo integral de grano grueso que lleva el nombre de Sylvester Graham . Es similar a la harina de trigo integral convencional, ya que ambas se hacen del grano entero , pero la harina de Graham se muele de manera más gruesa y no se tamiza durante la molienda (es decir, no está bloqueada).: Un informe de 1913 afirmaba que el pan hecho de harina de graham tenía un contenido de proteínas del 12,1%, solo un poco menos que la harina de trigo blanco y esencialmente el mismo que la harina de trigo integral.
La harina Graham está disponible en tiendas de alimentos saludables , algunas tiendas de comestibles, tiendas de suministros de panadería y algunas tiendas de especialidades y alimentos gourmet, o directamente de un molino de harina que tiene experiencia en hacerlo.
Un sustituto de la misma sería una mezcla de harina blanca sin blanquear y los intermediarios de trigo; Este fue un sustituto común antes y después de la aprobación de la Ley de Alimentos y Medicamentos Puros en 1906, pero la FDA estableció gradualmente estándares y eliminó las imitaciones del mercado.
Graham creía que una dieta vegetariana basada en pan de grano entero hecho en casa, hecho de trigo molido grueso en el hogar, como parte de un estilo de vida que implicaba minimizar el placer y la estimulación de todo tipo, era la forma en que Dios quería que la gente viviera y que siguiera este proceso natural. La ley mantendría a la gente sana. Su predicación fue tomada ampliamente en los Estados Unidos en medio de la pandemia de cólera de 1829–51 .
Una caja de galletas Graham de la
National Biscuit Company,
alrededor de 1915,
que tenía un precio de diez centavos.
Sus seguidores, los grahamitas, formaron uno de los primeros movimientos vegetarianos en los Estados Unidos, y la harina de graham, las galletas de graham y el pan de graham se crearon para ellos y se comercializaron para ellos; Graham no inventó ni se benefició de estos productos.
Los ingredientes principales en sus preparaciones anteriores fueron harina de graham, aceite, manteca o manteca de cerdo, melaza y sal. Las galletas Graham han sido un producto alimenticio producido en masa en los Estados Unidos desde 1898, siendo la National Biscuit Company la primera en producirlo en masa en ese momento. The Loose-Wiles Biscuit Company también comenzó a producir en serie el producto a principios de la década de 1910. El producto continúa siendo producido en masa en los Estados Unidos hoy en día. En épocas anteriores, las galletas de Graham producidas en masa se preparaban típicamente utilizando masa fermentada con levadura, que añadía sabor al alimento a través del proceso de fermentación., mientras que la producción en serie contemporánea del producto generalmente omite este proceso.
S'more
La masa a veces se enfría antes de extenderla, lo que evita que se formen ampollas y se rompan cuando el producto se cuece.
Las migas de galletas Graham se utilizan para crear costras de galletas Graham para tartas y pasteles de luna , y como base, capa o cobertura para tarta de queso. Las cortezas de tarta de galletas Graham también se producen en masa en los Estados Unidos, y las versiones para consumidores del producto generalmente consisten en una mezcla de migas de galletas Graham prensadas en un molde para pastel de aluminio. La galleta de Graham es un ingrediente principal en la preparación del S'more.


Ingredientes
  • 1/2 taza de germen de trigo
  • 2 tazas de harina integral
  • 1 cucharadita de sal
  • 1/2 taza de harina de fuerza
  • 1 cucharadita de canela molida
  • 1 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 1 taza de mantequilla a temperatura ambiente
  • 3/4 taza de azúcar moreno
  • 2 cucharadas de miel
Preparacion
  1. En primer lugar, en un bol, mezclamos el germen de trigo, las harinas, la sal, la canela y el bicarbonato. Reservamos.
  2. Después, en otro bol, ponemos la mantequilla, el azúcar y la miel y mezclamos bien hasta conseguir una mezcla cremosa.
  3. Poco a poco, agregamos al bol de la mantequilla la mezcla de ingredientes secos y removemos hasta lograr una masa fácil de estirar.
  4. Envolvemos la masa en papel film, dándole forma de bollo, y reservamos para que se asiente.
  5. Precalentamos el horno a una temperatura de 180ºC.
  6. Entonces, la cortamos en dos. Estiramos una de las partes sobre papel de hornear con ayuda de un rodillo. Marcamos sobre la masa la forma de las galletas con una regla y una rueda para cortar raviolis.
  7. Pinchamos cada galleta con un palillo. Repetimos el proceso con la otra porción de masa.
  8. Horneamos nuestras galletas a 180ºC durante 10 minutos, sin que lleguen a dorarse demasiado. Pasado este tiempo, retiramos del horno y dejamos que se enfríen.

Dulces Populares: El Alfajor


por José Luis Flores Paniego

El alfajor es un dulce de almendra que junto con los amarguillos y las tortas pardas forma el grupo emblemático de la repostería de Medina Sidonia. Pero el alfajor es un dulce peculiar que además de almendras, avellanas, miel, canela y otros componentes típicos de los dulces andaluces, lleva una serie de especias como el cilantro y el clavo que le dan su sabor característico.

El insigne asidonense Don Mariano Pardo de Figueroa, literato, filatélico y gastrónomo, mas conocido por su seudónimo de Dr. Thebussem, en su artículo sobre el alfajor, escrito en 1881, nos cuenta que el alfajor o bollo de alfajor, como se le llamaba antiguamente, es ‘un cilindro o croqueta, de once centímetros de altura por dos de diámetro y cincuenta gramos de peso, revestido de azúcar y canela, y cubierto de un papel, humilde o vistoso, que lo envuelve en espiral, plegándose con cierta elegancia en los extremos’.

Al alfajor se le llamaba y todavía se le sigue llamando ‘alajú’ lo que denota su indiscutible origen árabe. Etimológicamente viene de ‘al-hasú’ que en árabe significa ‘relleno’. De ahí pasó a alajú o alhajú y mas recientemente alfajor.

El sabor característico que le imprimen las especias, su color oscuro, su textura y su forma y gran tamaño, hacen del alfajor un dulce poco atractivo a primera vista, que no está al alcance de todos los paladares, sobre todo en una primera degustación, por lo que el mismísimo Dr. Thebussem, gran defensor del alajú, aseguraba que ‘se halla herido de muerte y próximo a desaparecer de la repostería moderna ...el alfajor requiere la costumbre del paladar...’.

Esta predicción no se ha cumplido, hasta el momento, gracias a los obradores asidonenses que se esfuerzan constantemente en el mantenimiento de éste y otros dulces tradicionales, que lo siguen elaborando con la misma receta de hace siglos. Bien es verdad que hoy también se hacen en Medina alfajores, que algunos llaman de Navidad, mas pequeños y de sabor mas al gusto de los paladares actuales, es natural hay que vender, pero que en nada desdice de la labor que, en pro del mantenimiento de la cultura gastronómica de la zona, hacen los artesanos asidonenses

Expansión del alfajor o alajú

Medina Sidonia fue la capital de la repostería del mundo árabe y la fama de sus dulces y alfajores traspasaron todas las fronteras, extendiéndose por todos los países civilizados de la época. Actualmente podemos encontrar alfajores en casi todas las provincias andaluzas, principalmente en la provincia de Sevilla donde en pueblos como Estepa hay una tradición pastelera, orientada principalmente a la Navidad, en la que junto a sus ricos y celebres mantecados y polvorones se elaboran unos alfajores que, aunque no son iguales, tienen una indiscutible ascendencia de los alfajores asidonenses.

En Cuenca y algunos pueblos limítrofes, se elabora un dulce, muy apreciado como postre, que llaman alajú y que se elabora a base de almendra, miel e higos todo ello envuelto en una oblea. Aunque se separa del tradicional alfajor, su nombre y sus componentes a base de almendra y miel, me hace pensar en un origen común con el alajú árabe o alfajor.

En casi toda latino América podemos encontrar un dulce que llaman alfajor y que posiblemente tenga origen en los antiguos alfajores que llevarían los primerosconquistadores y posteriores emigrantes andaluces, como reserva nutritiva para el largo viaje hasta las Américas. Sin embargo el paso de los años, las distintas costumbres y gustos gastronómicos y las distintas materias primas disponibles han hecho de este alfajor americano un dulce totalmente diferente al nuestro.

Es una especie de sándwich formado por galletas blandas y un relleno variado. Entre sus ingredientes entra la almendra, harina, leche y según el tipo puede llevar coco, chocolate o dulce de leche. A veces va recubierto de una capa de chocolate.

La receta

Para elaborar el alfajor prepararás lo que voy a decir:
Una azumbre de miel blanca. Tres medios de avellanas y una libra de almendras, todo ello tostado y tronzado. Onza y media de canela en polvo. Dos onzas de matalahuva, cuatro adarmes de clavo y cuatro de cilantro, todo ello tostado y molido. Una libra de ajonjolí tostado. Ocho libras de polvo de moler, sacado de rosquillos de pan sin sal ni levaduras, muy cocidos en el horno.Con media libra de azúcar harás almíbar, luego agregarás la miel, y cuando esté subida de punto, le echas los avíos, tres puñados de harina cernida y polvo de moler. Muélelo para que todo quede bien mezclado. Háganse los bollos en caliente, báñense en almíbar, cúbranse de azúcar fina con alguna canela y empapélense. En cada libra de bollos deben entrar de ocho a doce, para que sean lúcidos. La dificultad y el secreto del alfajor está en el punto de miel: para cocerlo dan las recetas muchas reglas, pero como ninguna es cierta, no las apunto, y digan que la práctica es aquí la maestra, como en todo

Para los que no están acostumbrados a manejar azumbres, libras y onzas, como es mi caso, he aquí la conversión al 'cristiano'.

  • 2lt. de miel blanca. 
  • 700 grs. de avellanas. 
  • 450 grs. de almendras. 
  • 50 grs. de canela en polvo. 
  • 60 grs. de matalahuva (anís). 
  • Seis clavos. 
  • Ramita de cilantro. 
  • 450 grs. de ajonjolí. 
  • Tres kilos y medio de polvo de moler sacado de rosquillos de pan. 
  • 250 grs. de azúcar. 
  • Tres puñados de harina fina y 
  • azúcar fina


Alfajores de Medina Sidonia

Matteo Gaffoglio
Comunicador y experto en gastronomía

?Para labrar el alfajor ó alajú prepararás lo que voy a decir: una azumbre de miel blanca, tres medios de avellanas y una libra de almendra todo ello tostado y tronzado, onza y media de canela en polvo, dos onzas de matalauva, cuatro adarmes de clavo y otros cuatro de cilantro, todo tostado y molido, una libra de ajonjoli tostado, ocho libras de polvo de moler, sacado de rosquillos de pán sin sal ni levadura, muy cosidos en el horno, con media libra de azúcar y cuando?etc. y etc.?
Esta es la antigua receta original transmitida de padres a hijos y está depositada en la Agrupación de Productores de Alfajores de Medina Sidonia.

Medina Sidonia está enclavada en uno de los entornos naturales de más valor ecológico, natural y paisajístico de la península, el Parque Natural de Alcornocales. La actual fundación fenicia se alza sobre la que fué antigua población romana ?Assido Caesarina?. Adquirió gran esplendor como Cora Musulmana y constituyó la gran sede de órdenes Militares, como la Orden de Santiago o la de Santa Maria de España. Además recibió favores reales de Alfonso X y de los reyes que le sucedieron, como lo demuestra las Cartas Puebla, Privilegios Rodados, Cartas Dispositivas, etc. que se encuentran en el Archivo Municipal.

El Conjunto Arqueológico Romano en pleno centro de la ciudad actual, la Ermita Visigoda de los Santos, su Ayuntamiento del Siglo XVII, el Mercado del Siglo XIX, sus Iglesias y Conventos, entre las que destaca la Iglesia Mayor, templo gótico renacentista, sus Murallas y Puertas de la ciudad Musulmanas, las Ruinas de su Castillo y Villa Vieja, el Castillo de Torrestrella y el Monasterio de San José del Cuervo.

Medina Sidonia fue la capital repostera del mundo árabe y en ninguna otra parte de la tierra se elaboraban tan excelentes dulces y alfajores. Hoy día la fama de la repostería asidonese y de los dulces de Medina es tal, que va más allá de los limites de la provincia e incluso de Andalucía. El aroma que genera continuamente sus obradores se extiende por toda la población, donde esta tradición artesana, mantenida celosamente desde la época árabe, obliga siempre a los visitantes a adquirir exquisitos pasteles y dulces.

Existe una diversidad de productos, desvinculados totalmente de cualquier época del año, si exceptuamos los mantecados y polvorones propios de Navidad. Pueden degustarse en todo tiempo las exquisitas Tortas Pardas (canastilla de pasta de almendras rellenas de cabello de ángel), los deliciosos Amarguillos (mazapán a base de almendra, almendra amarga, azúcar). Piñonates, Yemas, Pastas, así como el famoso dulce asidonese por excelencia, el Alfajor.

El auténtico alfajor se hacía en el pueblo, siempre con la misma receta, que pasaba de padres a hijos, a título de mayorazgo. Actualmente el secreto está custodiado por las empresas que integran la Agrupación de Productores del Alfajor de Medina Sidonia.

Fermín Mesa Rodríguez es el descendiente directo de una familia que ha obrado en repostería desde hace más de un siglo y medio. En aquel entonces, la casa era conducida por tres hermanas de apellido Trejos. En el pueblo, estas tres pasteleras, fueron pues conocidas y llamadas ?las hermanas Trejas?, con el apellido al femenino. Tanto que en versión original, la pequeña empresa familiar llevaba como nombre: ?Antigua Casa de Trejas Hermanas?, fundada en el año 1825.

La abuela de Fermín, siendo sobrina de estas hermanas, quiso llamar a la tienda como: ?Sobrina de las Trejas? Ya ella alababa el título como ?La Confitería Sobrina de las Trejas de Medina Sidonia, la mejor en Pastelería?. Y así esta pastelería siguió con el mismo nombre de entonces, encóntrandose todavía en el mismo lugar de esos años: en la plaza mayor (ahora de España). La tienda es muy pequeña, dentro hay un mostrador con escaparate y otros escaparates colgados, un frigorífico para tartas y helados, dentro caben apenas cuatro o cinco personas. La tienda también es muy pequeña, pero la fama del pastelero Fermín, o sea, de la Sobrina de las Trejas, es universal (un día tendrá que buscarse una tienda más espaciosa?) aunque sea ahora la más prestigiosa pastelería de Medina Sidonia. La Televisión Española la descubrió y transmitió sus imágenes al mundo entero en el Canal Internacional en las fiestas de natividad 1999.

El pastelero Fermín aprendió la escuela de su padre José, y en la actividad lo ayudan su madre y su hermana. Muchos diplomas y premios le han sido otorgado por IFECA, HOSTELSUR, HORECA, Diputación de Cádiz, etc. Como también la prensa escribió de él en muchas ocasiones. Sigue siendo un fervoroso obrador y fiel a su lema: ?Para el Alfajor, ni maquinaria ni aditivos, sólo calidad, palo y fuego?. Mantiene constante la imagen y el origen de estos productos, consciente de guardar un tesoro que le asegura un provechoso porvenir (si algo puede desaparecer de este mundo algún día no serán, por cierto, los exquisitos productos de repostería).

Los alfajores de Medina Sidonia

Los alfajores de Medina Sidonia son unos de los suculentérrimos dulces navideños directamente heredados de Al Ándalus, una bomba calórica que yo no puedo tomar, que con olerlos ya me sube la glucemia. No obstante, me sirven para cebar a mis semejantes, algo que disfruto sobremanera.
[…] dulce elaborado a base de miel pura de abeja, almendras, avellanas, harina, pan rallado y especias: (cilantro, clavo, matalahuva, ajonjolí y canela). Este dulce se elabora desde hace más de 500 años en la localidad. Se presenta en formato individual y en medio kilo. Es de forma cilíndrica y recuerda su sabor a la miel y a los frutos secos.
El alfajor o alajur o alajú en general consiste en una pasta de frutos secos molidos con miel y especias diversas, con presentaciones variadas, incluso en forma de fina torta entre obleas como los alfajores almerienses.

Existen diversas variedades de alfajores en distintas zonas del sur, pero solo los alfajores de Medina Sidonia, ciudad gaditana, gozan de Indicación Geográfica Protegida. Dicen que los alfajores de Medina Sidonia se distinguen sobre todo por el sabor especial que les dan el cilantro y el clavo. Y yo digo que también porque se hacen con pan rallado en lugar de harina seca. Los hacen en piezas desde unos 40 g a medio kilogramo. Ole.


El Doctor Thebussem, seudónimo del escritor y gastrónomo español Mariano Pardo de Figueroa, habla del alfajor de Medina en un artículo que a su vez cita un recetario manuscrito de Medina Sidonia, del año 1786, que dice:
Para elaborar el alfajor prepararás lo que voy a decir:
  • Una azumbre de miel blanca.
  • Tres medios de avellanas y una libra de almendras, todo ello tostado y tronzado.
  • Onza y media de canela en polvo.
  • Dos onzas de matalahuva,
  • cuatro adarmes de clavo y
  • cuatro de cilantro, todo ello tostado y molido.
  • Una libra de ajonjolí (sésamo) tostado.
  • Ocho libras de polvo de moler, sacado de rosquillos de pan sin sal ni levaduras, muy cocidos en el horno.
Con media libra de azúcar harás almíbar, luego agregarás la miel, y cuando esté subida de punto, le echas los avíos, tres puñados de harina cernida y polvo de moler. Muélelo para que todo quede bien mezclado. Háganse los bollos en caliente, báñense en almíbar, cúbranse de azúcar fina con alguna canela y empapélense. En cada libra de bollos deben entrar de ocho a doce, para que sean lucidos. La dificultad y el secreto del alfajor está en el punto de miel: para cocerlo dan las recetas muchas reglas, pero como ninguna es cierta, no las apunto, y digan que la práctica es aquí la maestra, como en todo.
RECETA REGLADA

INGREDIENTES
  • Miel pura de abeja, frutos secos, polvo (harina y pan rallado) y especias (cilantro, clavo, matalahuva, ajonjolí y canela), cuya presencia expresada en porcentaje sobre el total de la masa ha de ser:
  • Miel pura de abeja: Se encontrará entre un mínimo de un 30 por 100 y un máximo de un 50 por 100.
  • Frutos secos: El porcentaje de frutos secos, es decir la suma de almendras y avellanas, será de un mínimo de un 15 por 100 y un máximo de un 20 por 100 que se distribuirán de la siguiente forma:
  • Almendra: Con o sin piel pero limpia, sana y sin materias extrañas. El porcentaje mínimo de almendra en los alfajores amparados será de un 55 por 100, con relación al porcentaje total de frutos secos añadidos a la masa del alfajor.
  • Avellana: Con o sin piel, limpia, sana y sin materias extrañas. El porcentaje mínimo de avellana en los alfajores amparados será de un 20 por 100, con relación al porcentaje total de frutos secos añadidos a la masa del alfajor.
  • Polvo: Los ingredientes harina y pan rallado, homogéneos y sin materias extrañas, deben estar en un porcentaje máximo de un 40 por 100.
  • Especias: El conjunto formado por cilantro, clavo, matalahuva, ajonjolí y canela, deberá aparecer como máximo en un 3 por 100 y como mínimo en un 0,3 por 100.

PROCESO DE ELABORACIÓN
  1. El procedimiento de elaboración de los alfajores comienza con el calentamiento de la miel.
  2. Cuando esta esté subida de punto, se le agregan las avellanas y almendras, previamente tostadas y tronzadas, el pan rallado, la harina, el ajonjolí tostado, el cilantro, el clavo y la matalahuva (estas tres especies tostadas y molidas), procediéndose a la mezcla de todos estos ingredientes.
  3. A continuación se corta la masa en caliente, se procede a su enfriado a temperatura ambiente y se moldea con la forma cilíndrica característica de este alfajor. Se permite en este proceso la adición de canela en la masa caliente.
  4. Por último se pasan las piezas por un almíbar, se cubren de azúcar y un poco de canela en polvo y se procede al liado y envasado de cada unidad.
  5. En el corte vertical del alfajor se deberá apreciar a primera vista y de forma clara las almendras y avellanas, no encontrándose sólo molidas, sino en trozos de mayor tamaño e incluso mitades.


LA RECETA DE ALFAJORES ADAPTADA

La receta que he usado es la tradicional del Doctor Thebussem adaptada, que se diferencia de la receta reglada sobre todo en que no lleva harina. Creo que todas las recetas que se encuentran en Internet proceden de él…



ALFAJORES DE MEDINA SIDONIA

INGREDIENTES
Masa de los alfajores
  • 200 g de pan rallado (de rosquillas de masa de picos)
  • 100 g de avellanas crudas
  • 150 g de almendras crudas (mejor marcona)
  • 5 g de canela molida
  • 10 g de anís verde (matalahúva)
  • 0,5 g de clavo de olor
  • 0,5 g de semillas de cilantro
  • 40 g de sésamo
  • 225 g de miel
  • 60 g de azúcar
  • 60 g de agua
Baño de almíbar y acabado
  • 100 g de agua
  • 100 g de azúcar
  • Azúcar glas el que admita
INSTRUCCIONES
  1. Ponemos en una bandejita de horno el ajonjolí, el anís, el clavo de olor y el cilantro. Ponemos en otra bandeja más grande los frutos secos.
  2. Tostamos los frutos secos y las especias en el horno a 180º. Ojo con las especias, que con unos pocos minutos les basta, se sacan en cuanto empiezan a oler.
  3. Sacamos los frutos secos cuanto empiecen a tostarse. Dejamos enfriar bien.
  4. En una batidora de vaso trituramos los colines o picos para obtener el pan rallado. Reservamos en un bol.
  5. Ponemos en un cazo el agua y el azúcar para hacer un almíbar. Llevamos a ebullición, hervimos un minuto y retiramos del fuego. Reservamos.
  6. Reservamos el ajonjolí tostado y trituramos solo el anís, el clavo y el cilantro. Si vuestra batidora no sirve para una cantidad tan pequeña se puede hacer en un molinillo de café donde previamente trituraremos granos de arroz para quitar el sabor a café. Reservamos.
  7. Trituramos los frutos secos, dejando algún trocito más entero. Los mezclamos con el pan rallado y todas las especias, las molidas y el ajonjolí y la canela molida.
  8. En un cazo calentamos la miel hasta que hierva, apagamos el fuego, añadimos el almíbar preparado y vertemos los frutos secos junto con las especias y el pan rallado.
  9. Removemos bien con una espátula y mezclamos hasta obtener una masa espesa y algo pejagosa. No debe quedar desmigosa, debe poderse cohesionar al apretarla en la mano. Si queda demasiado seca añadimos algo de agua caliente, poco a poco, y mezclamos bien.
  10. Con la masa aún templada (no hay que dejar que se enfríe del todo porque es más complicada de manejar) dividimos la masa en 12 piezas iguales o vamos tomando bolas de un poco más de 50 gramos. Mantenemos tapada la masa que no estemos formando.
  11. Les damos forma de cilindros a las porciones, unas 3 veces más largos que gruesos, blogapretándolos en la mano para que se compacten y rodándolos luego en la mesa. Vamos colocando los alfajores de Medina sobre un papel de hornear o un tapete.
  12. Baño y acabado: Con el azúcar y el agua del baño hacemos un almíbar, dejamos templar y vamos bañando los alfajores.
  13. Los escurrimos y los pasamos por el azúcar glas. Dejamos secar sobre una rejilla. Esta película de almíbar embebida con azúcar glas forma una costra que protege y conserva el alfajor.

domingo, 15 de septiembre de 2019

Dulces escarchados

Dulces escarchados de Pichasca.
Foto de Anabella.
En el interior de Ovalle está la Comuna de Río Hurtado, río arriba hay una serie de pequeños poblados cuya subsistencia se basa en la agricultura y crianza caprina. En esas localidades y otras de valles aledaños –hasta Combarbalá- se puede encontrar otra variante de dulces chilenos, alfajores o chilenitos.
Su particularidad es un relleno muy distinto, se trata del “manjar de arroz” y encima llevan un “escarchado” de azúcar –que es un glaseado-
La otra novedad, es que muchas veces el manjar de arroz, suele ser preparado con leche de cabra -que resulta más sano, con menos lactosa y materia grasa que el de leche de vaca-. Su sabor es suave y agradable, es especiado con canela y con alguna otra especia aromática según la mano de quien los preparé y los secretos de familia.
El color de la masa es bastante amarilla debido al uso de huevos.
El manjar de arroz cuya referencia nos lleva a su pasado español, es también utilizado en Bolivia, Méjico, Argentina y otros países latinoamericanos. En el caso de los dulces del norte chico se prepara con arroz previamente remojado y lavado, cocinándolo por largo rato con azúcar y leche, especiado con canela.
En otros países el arroz va molido y en algunos les agregan además yema o huevo entero, transformándolo en postre, al que pueden agregarse: pasas, nueces, clavo de olor.
Por estas localidades nortinas, también se rellenan alfajores y otros tipos de dulces con manjar –de leche de vaca- o con dulce de alcayota (mermelada) con y sin nueces ojalá tostadas y peladas. Estos pueden o no ir recubiertos por merengue de huevo o betún, que se deja secar al aire.

lunes, 15 de agosto de 2016

Manjar - Dulce de Leche

Es un dulce tradicional latinoamericano -aparentemente de origen chileno- que corresponde a una variante caramelizada de la leche.
En 1998 el cronista argentino Víctor Ego Ducrot manifestó que el dulce de leche se originó en la Capitanía General de Chile, llegó a Cuyo y a Tucumán, donde se utilizó como relleno para los alfajores, y posteriormente a Buenos Aires. En 2008, durante el Primer Seminario de Patrimonio Agroindustrial de Mendoza, el arquitecto argentino Patricio Boyle dio cuenta de que el Colegio de Mendoza reportó en su libro del Gasto y las Entregas, entre 1693 y 1712, la importación de varios frascos de «manjar»: «se importan en el siglo xvii varios frascos de manjar, el célebre dulce de leche de origen chileno y que viajan a través de la cordillera hasta el colegio de Mendoza». En Chile existen registros de su consumo desde la época colonial.
El dulce de leche se elabora con leche, azúcar y esencia de vainilla. Suele agregarse una pizca de bicarbonato de sodio.
El agregado del bicarbonato de sodio cumple una doble función:
  • Neutraliza el ácido láctico presente en la leche para que no se corte al concentrarla.
  • Favorece la reacción de Maillard, que incrementa el color pardo (dado ya en parte por la caramelización de la sacarosa). Esta reacción consiste en una combinación y polimerización entre la caseína y la lactoalbúmina con azúcares reductores.
Industrialmente se obtiene por alguno de los siguientes métodos:
  • Con preconcentración de leche: primero se concentran la leche y el azúcar al vacío hasta unos 45 a 50º Brix. Luego se pasa a una paila donde se agrega el bicarbonato y se lleva hasta los 68º Brix.
  • Sin preconcentración de leche: se trabaja a paila abierta. A toda la leche se le agrega el azúcar y se concentra hasta los 50 a 55º Brix; y finalmente se calienta hasta llevar a la concentración de 68º Brix.
  • Repostero: se concentran la leche, el bicarbonato y el azúcar en la paila hasta los 72º Brix.
Se lo llama:
  • Dulce de leche: en Argentina, Bolivia, Centroamérica, España, Paraguay, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Ecuador y en algunas zonas de Colombia
  • Arequipe: en Colombia, Guatemala y Venezuela
  • Bollo de leche o dulce de leche: en Nicaragua (para evitar confusiones, se le dice "cajeta de leche" a un derivado del dulce de leche que es totalmente sólido).
  • Cajeta: en México si es de leche de cabra, cajeta quemada si es de leche horneada regularmente también de cabra. Se lo llama simplemente dulce de leche exclusivamente cuando es hecho con leche de vaca.
  • Fanguito: en Cuba
  • Manjar: en Chile y Ecuador (llamado más comúnmente manjar de leche)
  • Manjar blanco o manjarblanco: en Bolivia, Colombia, Panamá y Perú
  • Confiture de lait (mermelada de leche en francés): en Francia, donde una versión menos caramelizada es tradicional de la cocina de Bretaña, Normandía y Saboya
  • Doce de leite (dulce de leche en portugués): en Brasil y Portugal
  • Milk caramel (caramelo de leche en inglés): en Estados Unidos

viernes, 29 de enero de 2016

Al-Hasu, Alfajor

En España, el alfajor es un dulce de la repostería española, es una variedad de dulce típicamente navideño, propio de la cocina andaluza así como también de Murcia. Suele estar realizado a partir de una pasta de almendras, nueces y miel, al igual que muchos otros dulces tradicionales como el turrón o el mazapán. Puede ser en forma de cilindro compacto hecho con la masa aglomerada con pan ralladoo bien con la pasta de miel como relleno entre obleas de harina de trigo. Su aspecto es similar a los macaroons. Se trata de una golosina originaria de la gastronomía del Al-Ándalus. Su nombre proviene del hispano-árabe al-hasú que significa 'el relleno'.
El libro de cocina hispano-magrebí Kitāb al tabīj (de autor anónimo) menciona una preparación que por similaridad hoy en día se denomina alajú (una especie de turrón). El gramático español Nebrija lo nombra por primera vez en su Diccionario latino-español de Nebrija (1492) como: 'alfaxor' o 'alaxur' (donde ya los considera sinónimos). Ya en el siglo XII el autor Raimundo Martín describe en su obra 'vocabulista' otra etimología posible, del hispano-árabe 'fasur' que significa 'néctar'. La presencia de este dulce se hace patente en la zona del sur de España durante los siglos XII y XIII, Se viene elaborando en Andalucía desde los tiempos de Al-Ándalus hasta nuestros días. En la España del siglo X
Debido a la popularidad de este alimento los alfajores iban ya en los almacenes de las primeras naves de los españoles que se dirigían a América, Las primeras referencias de su presencia en América mencionan a Venezuela. La popularidad de este dulce en el siglo XVI queda patente en obras literarias como Guzmán de Alfarache. En estas referencias de Mateo Alemán aparece como alajur y lo describe como una masa de pan a la que se añadía miel.
Fue adoptado en el Río de la Plata empleando dulces de origen (como el dulce de leche), siendo muy probable que haya llegado desde España de la mano de inmigrantes andaluces. Se empezó a comercializar a mediados del siglo XIX, siendo uno de sus pioneros Augusto Chammás, francés, que llegó a esas costas en 1840, y en 1869 fundó una pequeña industria familiar dedicada a la confección de confitura, entre ellas el alfajor.
Es frecuente ver este tipo de dulce en las pastelerías y casas del sur de España, refleja de alguna manera las costumbres andalusíes del pasado. Aunque ya se conocía como alajur en ciertas zonas de Castilla. En algunas zonas de Castilla se encuentran variantes como el arajul de Miranda del Castañar (Salamanca), y otras zonas de Castilla, donde se denomina más propiamente Alajú. Existen variantes de alfanjoras en diversas partes del sur como en Cuenca, y la Alcarria (Guadalajara) donde se suele incluir entre dos obleas (pan de ángel).
En Medina-Sidonia (Cádiz). El Consejo Regulador de la I.G.P. «Alfajor de Medina-Sidonia» es el órgano de certificación y promoción de este dulce elaborado a base de miel pura de abeja, almendras, avellanas, harina, pan rallado y especias: (cilantro, clavo, matalahuva, ajonjolí y canela). Este dulce se elabora desde hace más de 500 años en la localidad. se presenta en formato individual y en medio kilo. Es de forma cilíndrica y recuerda su sabor a la miel y a los frutos secos. Extremadura, concretamente en Cáceres es muy popular la rosquilla de alfajor.

En la Región de Murcia se denomina alfajor a un dulce navideño de origen árabe parecido al turrón realizado con almendras, avellanas, miel, azúcar, pan rallado, canela, clavo y anís entre obleas de harina de trigo. Una tradición antiquísima que ha sabido mantenerse desde la época del antiguo Reino de Murcia. Se elabora principalmente en la Comarca del Noroeste y en las Pedanías Altas de Lorca.
Los alfajores de Valverde, muy conocidos en Andalucía. En Valverde del Camino, provincia de Huelva, Andalucía, se fabrican artesanalmente las tortas de alfajor, que consisten en una masa de miel, almendras, pan molido, canela, clavo y matalahuva que rellena dos obleas. Estas obleas son popularmente llamadas hostias por hacerse de la misma forma que las hostias que se consagran en la misa católica. Suelen venderse envueltos en celofán y está documentada su elaboración desde hace dos siglos. A su fama han contribuido las alfajoreras, mujeres de Valverde que se desplazaban a las Ferias y Romerías de la región con sus puestos de dulces y turrón, con un circuito que empezaba en la Feria de Sevilla y terminaba por Todos los Santos en la Feria de Niebla. Los mejores «cantaores» de fandangos llevan en su repertorio una letrilla popular que dice:
Dos cosas tiene Valverde
que no las tiene La Habana
tortillas de gurumelos
y alfajor de Las Manzanas.
Un producto también llamado "alfajor" es muy popular en varios países de Sudamérica; si bien es un homónimo y deriva originalmente del producto andaluz, los "alfajores latinoamericanos" son hoy en la actualidad una confección muy distinta en aspecto, sabor, y tradiciones. Por ejemplo, los alfajores argentinos son golosinas basadas en galletas dulces, dulce de leche, y chocolate. No suelen llevar miel, nueces, pasta de almendra o pan rallado; se consumen todos los días y no tienen relación alguna con la Navidad. Aunque en Medina Sidonia se elaboran y consumen todo el año, y no únicamente en navidad.